Resumen
La Cooperativa Agropecuaria de La Paz (CALP) -creada en 1950 como “Cooperativa Ganadera La Paz”-, luego de atravesar crisis importantes, ha logrado transformarse en una de las instituciones más representativas del sector agropecuario del departamento La Paz, en el norte de la provincia de Entre Ríos. Provee a sus socios y socias los insumos agrícolas, el asesoramiento técnico, los servicios de acopio y de embarque por el puerto con que cuentan en la ciudad cabecera de departamento. La entrevista realizada a Ronald Garnier, dirigente y presidente durante varios períodos de la CALP, nos permite conocer desde adentro la cooperativa, sus momentos de crisis y superación, el devenir de la agricultura en el territorio, los problemas vinculados a la infraestructura y a la emigración rural, las estrategias institucionales para articular a los y las productores de la zona, junto a los desafíos y perspectivas a futuro de la entidad.
The La Paz Agricultural Cooperative (CALP) -created in 1950 as the "La Paz Livestock Cooperative"- after enduring significant crises, has managed to transform itself into one of the most representative institutions in the agricultural sector of the La Paz department, in the northern part of Entre Ríos province. It provides its members with agricultural inputs, technical advice, and storage and shipping services through the port located in the department's capital city. This interview with Ronald Garnier, CALP's leader and president for several terms, allows us to gain an inside look at the cooperative, its moments of crisis and recovery, the future of agriculture in the region, problems related to infrastructure and rural migration, institutional strategies for connecting producers in the area, and the organization's challenges and future prospects.
A Cooperativa Agrícola de La Paz (CALP) -fundada em 1950 como "Cooperativa Pecuária de La Paz"- conseguiu se transformar, após enfrentar crises significati-vas, em uma das instituições mais representativas do setor agrícola do departamento de La Paz, no norte da província de Entre Ríos. Ela fornece aos seus associados insumos agrícolas, assessoria técnica e serviços de armazenagem e transporte por meio do porto localizado na capital do departamento. Esta entrevista com Ronald Garnier, líder e presidente da CALP por vários mandatos, nos permite conhecer a cooperativa, seus momentos de crise e recuperação, o futuro da agricultura na região, os problemas relacionados à infraestrutura e à migração rural, as estratégias institucionais para conectar os produtores locais e os desafios e perspectivas futuras da organização.
La Cooperativa Agropecuaria de La Paz: una historia ligada al desarrollo económico del norte entrerriano.
Entrevista a Ronald Garnier
Cristian Wilson[1]
Introducción
La Cooperativa Agropecuaria de La Paz Limitada (CALP), fundada en 1950 como “Cooperativa Ganadera La Paz” se encuentra en el departamento La Paz, al norte de la provincia de Entre Ríos. Su frontera norte es con la provincia de Corrientes, al sur con el departamento Paraná, al este con el departamento Feliciano y al oeste con el río Paraná. La entidad es fundadora y está adherida a CAFER (Cooperativas Agropecuarias Federadas de Entre Ríos); pertenece a FEDECO (Federación de Cooperativas Entrerrianas) y por ello también a CONINAGRO (Confederación Intercooperativa Agropecuaria). En el año 2018 se concretó su adhesión a ACA (Asociación de Cooperativas Argentinas).
Si volcamos una mirada hacia la historia de la CALP, identificamos que la producción económica más importante de La Paz, desde el siglo XIX, fue la ganadería vacuna, la cual pastaba en grandes propiedades rurales y se componía de ganado criollo o mestizo. La falta de caminos y ferrocarril que conectasen el hinterland con el puerto, sumado a la falta de puentes que permitiesen sortear los innumerables arroyos, mantuvieron a la producción ganadera como la única alternativa productiva viable.
Este departamento fue uno de los que contó con la mayor cantidad de cabezas de ganado vacuno y ovino, aunque también uno de los que registró la menor presencia de la agricultura. Si bien se crearon algunas colonias agrarias, la formación de pequeñas y medianas explotaciones para la producción agrícola tuvo un devenir más lento que en la mayoría de los restantes departamentos de la provincia. La producción ganadera, primero procesada para tasajo y carne salada durante el siglo XIX, posteriormente sirvió para elaborar corn beef, ya que los y las empresarios canalizaron gran parte de la producción ganadera del departamento hacia el frigorífico de capitales ingleses: Establecimientos Argentinos de Bovril Ltda -instalado en 1909-. En el año 1904 se fundó la primera asociación agropecuaria del territorio: la Sociedad Rural de La Paz, la cual en sus inicios nucleó en su seno a empresarios ganaderos medianos y grandes.
Si avanzamos por el siglo XX y tomamos como referencia algunos hechos de la historia nacional y provincial que incidieron en la CALP, vemos que durante el primer gobierno de Juan Perón -durante la década de 1940- y, en el marco del “Primer plan quinquenal”, se buscó la promoción y fortalecimiento de instituciones cooperativas de producción, consumo, trabajo o servicios. A esto se sumaron las estrategias de inversión hacia el sector agropecuario -a partir de créditos- por el Instituto Argentino para la Promoción del Intercambio (IAPI) y políticas de acceso a las pequeñas y medianas propiedades rurales. A nivel provincial comenzó un proceso de multiplicación de las unidades productivas junto a un incremento relevante de la actividad agraria departamental, que se evidencia en el censo de 1947 con el incremento notable en la cantidad de hectáreas cultivadas con trigo, lino, maíz y avena, en el marco de una dinámica de desarrollo económico que se mantendrá durante las décadas siguientes.
En ese contexto nacional y provincial se realizó en 1950 -en la ciudad de La Paz y con el auspicio de los empresarios y dirigentes de su Sociedad Rural- la asamblea constitutiva de la Cooperativa Ganadera de La Paz. Su objetivo central fue el de oficiar de consignataria de venta del ganado de sus asociadas y asociados y afrontar colectivamente la demanda, tanto en remates feria periódicos o como proveedores de tres grandes frigoríficos entrerrianos (Bovril, Gualeguaychú y Yuquerí -Concordia-).
En 1956 las y los socios de la cooperativa resuelven cambiarle el nombre a la entidad, pasando a ser “Cooperativa Agropecuaria”, reafirmando la tendencia productiva que se manifestaba, dado que muchos de sus productores realizaban actividades mixtas -agricultura y ganadería- y precisaron la gestión de créditos para la compra de maquinarias, tractores y semillas. Con inversiones significativas, en los años siguientes se avanzó en la construcción de silos para el almacenamiento de cereales y su comercialización, así como también del muelle portuario y embarcadero -en inmediaciones a sus instalaciones- para el traslado de la producción hacia las empresas cerealeras y agroindustriales de Rosario.
Ya hacia el último cuarto de siglo y, como consecuencia de las políticas económicas de la dictadura cívico-militar que persistieron en las décadas siguientes afectando al mundo cooperativista en Argentina, las y los productores del departamento y de la CALP atravesaron graves dificultades financieras que la llevaron a la quiebra en la década de 1990. Esto obligó a una reconversión productiva e institucional -que tuvo al cultivo de la soja como motor de crecimiento, junto a la orientación empresarial de su dirigencia-. Pero, una vez superada la quiebra de la entidad, ésta inició un período de expansión, aumentando su capacidad productiva y comenzando -en la primera década de 2000- una ampliación de su infraestructura y un proceso de diversificación productiva, a partir de la inversión en plantas de alimento balanceado, producción de fertilizantes y productos lácteos.
En ese marco, Cristian Wilson (CW) junto a Maximiliano Camarda (MC) -investigador y docente de UNER y del INES-CONICET-, entrevistamos a quien fuera presidente y dirigente histórico de la CALP, Ronald Garnier (RG) -actual presidente de FEDECO-, para que nos comente su visión sobre el devenir de la entidad, los problemas vinculados al desarrollo económico del territorio, las estrategias institucionales para articular a los productores de la zona, y los desafíos y perspectivas de una cooperativa que ha logrado convertirse en una institución agropecuaria de referencia para el norte entrerriano.[2]
Historia familiar, identidad y vínculo con la tierra
¿Su familia es de acá (de La Paz) también?, ¿de chico siempre estuvo acá?
Sí. Ileana (empleada administrativa de la CALP) se ríe cuando le digo que casi nací en la cooperativa (risas). Desde que tengo uso de razón estoy en la cooperativa. Sí, yo soy descendiente de inmigrantes franco-italianos, mi apellido es bien francés, pero en sí mi bisabuelo vino de Italia, se fue de vuelta algún tiempo y volvió cuando mi abuelo tenía 10 años de Italia y ya se quedaron en la zona, se instalaron en la zona de San Gustavo, mi bisabuelo por esto de su vida fue productor agropecuario acá, mi abuelo también, mi padre también y yo también. Si bien nos fuimos cambiando de zona, mi bisabuelo, se lo escuché decir, y mi padre siempre lo repetía, que la forma de progresar en la zona era tener un puerto. A ellos les encantaba, es más, trataban de comprar campos que estén sobre el río. Cuando llegó mi bisabuelo compró algunos terrenos al norte, Arroyo Hondo se llama la localidad, mi abuelo compró un poco más, después mi tío, que entró hasta el río, pero bueno… Ellos decían que siempre el transporte por río era muchísimo más barato, y sí. Costo y volumen, son dos cosas que se suman, poder cargar un gran volumen y por supuesto a bajo costo.
¿Vino cuando se hizo la colonia San Gustavo?
No. Ellos vinieron después. La colonia San Gustavo se hizo bastante antes y fue poblada por suizos. Principalmente su fuerte era la siembra de trigo, inclusive hicieron un molino en esa localidad, tuvieron varios problemas: la sequía, las plagas, la langosta en ese entonces, la comercialización. Volvemos al tema puertos otra vez, tuvieron muchos problemas, ellos querían embarcar su producción, lógico, eran suizos y soñaban con abastecer [con] la falta de alimentos que había en Europa en [ese] entonces, de llevar la producción para allá, no sé por qué no lograron gestionar suficiente los embarques del puerto, lograron embarcar por lo que no les servía la producción y empezaron a vender y a irse y quedaron una o dos familias, se fueron todos. Ahí viene una nueva migración que, ahí sí, eran casi todos italianos, son la mayoría de nuestras familias, digamos, nosotros venimos de una religión católica-protestante, valdense se llama, y vinieron a Uruguay, de Uruguay hicieron las gestiones y comenzaron a asentarse la mayoría en San Gustavo. Eran todos los campos que iban dejando los suizos que se iban y habían quedado una mayor parte en poder de los bancos, por la crisis que habían sufrido estaban hipotecados, creo que la mayor parte se los compraron a los bancos y otros fueron gestionados a Bunge y Born, creo [que] era la firma que distribuía y se los iba vendiendo, y mi abuelo sí compró algún lote a otro propietario, y uno de los lotes sí lo compró en una subasta pública, él pagó la subasta antes, pagó la hipoteca, hizo el negocio y quedó con una de las chacras en San Gustavo. Después salieron, porque San Gustavo tiene su círculo, y ahí comenzaron a irse algunos para Arroyo Hondo, de mi familia la mayor parte estaba en esa zona. Si bien me crie hasta los 13 años en esa zona y después nos fuimos a otra, pero siempre dentro del departamento y siempre en [la] producción agropecuaria.
¿Ellos van comprando tierras o arrendaban generalmente?
Arrendaban hasta que lograban comprar un pedazo y así seguimos hasta ahora [risas]. La verdad que lo hizo mi padre y lo logré hacer yo también, si bien hoy es muy difícil, hace dos años logré desarmarme, en este momento yo estoy trabajando más ganadería, hice agricultura, mi vida fue [la] agricultura, pero bueno, la falta de tiempo y demás me llevó a dejar la agricultura, o dejo esto [la cooperativa] o dejaba la agricultura, dos sentimientos ahí medio bueno (…). Nuestro objetivo en la familia es alquilar hasta que logramos tener un bien propio, o por lo menos de la producción. Alquilar es caro y acá en la zona es muy caro conservar un establecimiento alquilado, zona que invade mucho monte, el mantenimiento de la tierra es caro, cuidarla, es ondulada, trabajar cuidando el suelo [para] que no se erosione… que se mantenga con fertilidad un tiempo también tiene su costo, y bueno, hay propietarios que lo entienden muy bien, son cuidadosos y otros que les interesa más la parte económica que el campo, entonces a veces cuando el productor está alquilando no le queda margen para dedicarle cierto dinero o cierto volumen de su producción a la conservación del suelo, que a nosotros nos interesa mucho.
Entonces, cuando te interesa mucho la conservación del suelo, te puede dejar afuera del contrato de arrendatario, o no, hay gente que le interesa mucho, propietarios que les interesa mucho que se la trabajen [a] la tierra pero que se la conserven. Hay propietarios que les interesa el ingreso, y nada más. El campo lo tiene porque lo tomó la familia, porque lo heredó o porque en el fondo después lo vende, esa es la situación de la zona. La mayoría de los campos, todos los productores nuestros que trabajan el 70% sobre campo alquilado, de ese 70% más del 50% son propietarios que lo han recibido de herencia. Uno que vive en el campo… u otro que lo agarra de afuera, son dos situaciones distintas.
¿Su padre estuvo vinculado a la Sociedad Rural de La Paz?
Sí, mi padre estuvo muy, muy vinculado, y después lo seguí yo. Y mi bisabuelo (…) tampoco estaba la cooperativa, él llegó en [el año] 1900 y la cooperativa se hizo en el 1950. Mi abuelo también ya había dejado la parte agrícola cuando se fundó la cooperativa, y creo que esa fue la razón por la que ellos no trabajaran con la cooperativa, uno porque no estaba la cooperativa, otro porque ya había dejado su producción agrícola, digamos. Pero mi padre sí, desde muy joven, desde que tengo uso de la razón… Los integrantes del Consejo presidimos la Rural, el tesorero nuestro que fue tesorero toda la vida, fallecido, se fue joven, digamos, presidió dos períodos la Rural. Es algo que nos trae mucha satisfacción, poder seguir trabajando juntos todas las entidades. Casi todas las entidades que están adheridas al ámbito agropecuario están juntas en una Mesa. A veces tenemos distintas ideas, pero el gesto del diálogo, que yo siempre… lo solucionamos. Sí la Sociedad Rural fundó la cooperativa.
Los inicios de la CALP, crisis y expansión
Nos llamaba la atención que en los comienzos la denominación de la cooperativa es Ganadera de La Paz, y después cambia a Agropecuaria.
Sí. En realidad “Agropecuaria” era muy limitada en esos años, en el departamento. Había actividad agropecuaria, había una casa antigua, que era la acopiadora, la que compraba acopios privados y compraba toda la producción de la zona, que también tenía un embarque sobre el río y tenía un túnel, que lo abandonaron, que se ve sobre la costanera ahora, era un túnel todo de pinotea, tablas de pinotea, era todo en bolsas, que ahí le pasaban aceite de lino y largaban bolsas, estaba hecho para que llegue a la barcaza y se pare ahí cuando llegara a la barcaza. Barcazas, por supuesto, mucho más chicas que ahora, eran otro tipo de producción, otra cantidad, otro volumen. Pero bueno, se trabajaba todo en bolsas. Estaba el túnel desde el galpón que estaba arriba, esa casa era casi la única que hacía toda la parte agrícola… Pero la cooperativa comienza su gran actividad cuando viene acá. Estaba en calle Italia y Brown, cuando se trabajaba todo en bolsas, pero cuando ya comenzó en los años ’70 con la producción más expansiva a granel, se instalaron acá. Esto era una vieja usina de corriente continua, una empresa suiza.
Después se funda la Cooperativa Eléctrica, que también es una cooperativa, ésta queda en desuso, estos galpones eran para los motores, bueno se instalan acá, ya ahí con el sueño del puerto, se instala la primera planta de silo, que después la desarmamos porque era chiquita, ya venían más tecnificadas, con zarandeadoras, clasificadora de cereales, todo, ya después se hacen las otras plantas, en la década del ’70, eso sí ya me acuerdo bien cuando se instaló y se fundó el puerto. El presidente de entonces, el sueño de él era el puerto y lo logró. Pero sí, nació como Ganadera, la fundó la Sociedad Rural para tener su comercialización de ganado, ese fue el primer objetivo. Ellos ya tenían, los viejos ruralistas ya tenían el sueño que sea de producción mixta, pero la fundación se la hizo para comercializar la producción.
¿Cómo fue su proceso de vinculación con la cooperativa?
Yo siempre le cuento mi historia a Ileana o los chicos que vienen acá, les digo: mirá, yo tengo recuerdo que tenía 7 años y le acomodaba la zaranda arriba de un camión que mi padre cambiaba cuando la cooperativa se cambió del centro para acá. Yo estuve siempre en la cooperativa, desde que venía de chiquito con mi padre, hasta que la cooperativa entró en este proceso de la década de fines del ’70 y del ’80 donde colapsó totalmente. Yo estaba comercializando con la cooperativa y estaba en mi periodo ahí, entre los 20 y 30 años. Soy nacido en el año ’58, así que en el ’88 estaba cumpliendo los 30 años recién y la cooperativa ya estaba en el horno, como decimos nosotros… Pero en ese lapso tenía mucha comercialización, tanto en ganadería como en agricultura. Yo hacía mis cultivos de lino, hacía bastante y se vendía por medio de la cooperativa, y me iba a la cooperativa, trabajaba con remate de feria, iba y compraba hacienda a la cooperativa, hacía invernada, sobre todo de vacas viejas o a veces de otras categorías, pero de la mayor parte vacas, y a veces las volvía a vender adentro de la cooperativa, digamos. Hasta que llegó el último remate de la cooperativa [risas] y bueno, ahí yo tenía una venta, tenía ventas de lino hechas y de haciendas hechas, me quedaron… no pagó más la cooperativa, colapsó.
Cuando leemos las Actas, lo que vemos es que al principio era una cooperativa ganadera, después da la sensación de que hay una presión de los productores agrarios, de hecho, lo dicen, están pidiendo silos, “vamos a construir silos” en la década del ’60. Después, la cooperativa entra en crisis a mediados de los ’70 con la dictadura y en los ’80. La sensación cuando se leen las Actas es que la cooperativa se desacomoda hasta que llega la crisis, vienen los acreedores, la quiebra y después viene el acuerdo con CARGILL y hay un despegue. Hay un cambio y después empieza a crecer, se diversifica muchísimo.
Enzo Cardozo [quien fuera presidente de la CALP] era uno de los pioneros, Julio Sáenz era otro, mi padre también estaba, si bien en ese momento hacía unos años ya que no estaba en [el] Consejo, hacía ya varios años, pero (…). Ya, ¿qué haces?, me dicen (…). ¿Y?, ¿la vamos a dejar caer a la cooperativa?, ¿vamos a dejar que se funda? Qué se yo (…), yo un poco ahí que no tenía (…), no había cumplido los 30 años todavía, me parecía un mundo medio (…), y me dicen: vos estás trabajando bien y vas a seguir afuera, con cooperativa o sin cooperativa yo voy a seguir mi producción, pero vos date cuenta que acá se nos caen, entre los que van a estar todos tus amigos y tu familia. Un buen lote de productores desaparece, porque no hay en este momento una empresa acá que se haga cargo de la parte que está tomando la cooperativa, si bien hay empresas privadas que vienen y trabajan en la zona, pero no van a tener el financiamiento que necesitan para seguir (…). Acompáñame y veinte al Consejo, vamos a formar un nuevo consejo y vamos a ponerle el hombro, y eso hicimos.
Y ahí me vine al Consejo, después salí otra vez del Consejo algún tiempo, volví otra vez hasta que, bueno, después quedé ya estable. Llegamos un momento en que era[mos] sólo nosotros, llegamos en un momento en que no sabíamos cómo había caído, (…) estábamos en un colapso total, hasta que tomamos la decisión (…) vamos a concursar a ver quiénes son todos nuestros acreedores: a quiénes le debemos, y lo decidimos ahí, en el ‘92 se concursó la cooperativa, así que llamamos a todos los acreedores, llamamos a los bancos, les pagábamos a los bancos, tuvimos que hacer concurso personal, digamos… Le pagamos al Supremo Gobierno de la Provincia [con el] que teníamos otro crédito, nos dio muchos plazos (…) se llama a todos los acreedores (…) y estuvimos pagándole hasta el ‘97, y bueno ahí tuve que ponerla en marcha de vuelta otra vez. Lo que pasa es que algunos prácticamente no nos dejaron ir más. Yo he hecho la propuesta, a veces, es la última vez que me [quedo]… y termino este año otra vez, mis tres años de consejero y que me reemplacen, digamos, como consejero inclusive… Ahí viene el problema, es como que uno heredó el cargo y tiene que quedar ahí.
Producción agrícola en el departamento La Paz
En cuanto a los rindes por hectárea en distintos cultivos: soja, maíz, trigo ¿ven que son muy inferiores a lo que son en la zona de Diamante, (de) Victoria? ¿De cuánto son más o menos? Para tener una idea.
Depende del cultivo. Con maíz es el más notable, porque maíz y trigo son más notables, si bien con trigo nosotros anduvimos con rindes muy aceptables este año, estamos en un 20% por debajo de ellos, siempre. En maíz más, [es] más alto, y bueno [la] soja dentro de la provincia se pelea un poco más, siempre es un 15% abajo. Ahora con la zona núcleo estamos a más del 50% de diferencia. Estamos sacando los rindes en un año y medio [y] nosotros quedamos a la mitad, es así.
En las Memorias y Balances se refleja el tema del uso de agroquímicos que tiene que ver con el problema de la conservación del suelo ¿Era así tan drástico el tema de suelos que necesitan mucha cantidad de agroquímicos?
Sí, sí, necesitan muchísima cantidad. Son faltos de nutrientes nuestros suelos, tenemos zonas que cuando comienza a llover no para más, entonces tenemos que ser muy cuidadosos, [por] todas estas pendientes se nos van muchísimo los nutrientes, se nos va materia orgánica, se lavan mucho los suelos. Y de por sí son suelos casi muy impermeables, no son como las zonas de Victoria y de Diamante, si bien son súper quebradas, pero llueve y el suelo absorbe mucho y conserva mucho la humedad, entonces no llueve veinte días en verano y ellos tienen humedad, [a] nosotros no nos llueve a los diez días en verano y estamos mirando para arriba y en veinte días tenemos una crisis hídrica, porque no resumen lo suficiente, no contienen el agua, son muy duros y se secan y cuando llueve es un pantano, pero bueno no filtran lo suficiente, no permeabilizan, entonces no se secan, cuando se secan se pasan de vuelta, se secan del todo.
¿Y han explorado nuevos cultivos, así como fue con el algodón, o el arroz en esta zona?
Se han probado muchísimos cultivos, hemos hecho convenios, todo. Son difícil[es] de adaptar [a] la zona de cultivo. Tenés el girasol, por ejemplo, [que] es una de las que más compite, pero muy difícil. El productor tiene que estar muy bien equipado, muy bien organizado y asimismo sufre el embate de las aguas, por ejemplo, porque está súper solito cuando sale desde un arroyito sube una loma, otro arroyito, un monte acá, otro allá y todos nuestros centros de cultivo son lotes dentro del monte. El girasol está maduro y hay que trillarlo, sí o sí, o se lo llevan las palomas. El girasol maduro ve que es una nube de palomas, uno pasa, pega un bocinazo y es una nube de palomas el cultivo. Bueno, eso si quiere dejar una hectárea sin trillar de girasol a los veinte días va y no va a encontrar [más] granos, se lo[s] comió todo el pájaro, por ejemplo. Intentamos con la colza, [y] no. Se hizo varios años colza, no la pudimos adaptar a la zona, si bien hay algún productor muy organizado [que] la está haciendo, están sobre caminos afirmados, sobre ruta también que tienen suelos más consolidados la hacen (…).
El algodón dejó de funcionar en la zona, mucho por una situación de precios internacionales negativa, si bien en la década del ’80 y ’90 anduvieron muy bien, sobre todo en la década del ’90 tuvo una expansión grande acá el algodón, después la fibra de algodón no es la mejor en la zona, nunca se puede llegar a lo que es Chaco, o algo así, por las temperaturas, y si bien en el departamento de Feliciano se hizo una desmotadora no tuvo éxito el algodón acá. Se fue, era caro todo el proceso de producción, comenzaron a no dar los números y se cambiaron. Algo que se disipó, era un cultivo muy interesante porque era muy familiar, era de pequeño productor, que lo hacía particular. El arroz sí, tiene una zonita que si usted se va al norte de La Paz hasta Corrientes se ven las arroceras, pero son las arroceras que están muy aledañas al río, donde nuestro terreno pierde la zona barrancosa, las barrancas son playitas, nosotros acá tenemos veintipico de metros, donde queremos hacer el puerto nuevo tiene cuarenta y tres metros de alto sobre el agua, y ahí están a seis o siete metros, entonces logran bombear, los terrenos pierden la ondulación y logran la producción de arroz, ahí sigue desarrollándose el arroz, pero son zonas muy limitadas las superficies de suelo donde se hace arroz.
¿Y la historia del lino acá en el departamento La Paz cómo fue? Entre Ríos era gran productora de lino en gran parte del siglo XX y después se vino abajo.
Sí, era la producción de la provincia. Es más, te digo, mi producción de agricultor era de lino y maíz muy fuerte. Si bien sembraba otras cosas, mi producción de invierno era lino, [al] trigo prácticamente no lo contaba como producción porque era muy chiquitito, era el lino y el maíz. Yo empecé a los veinte años la producción agrícola digamos, produje en los campos de mi padre, después fui progresando un poco, pero comencé en los campos de él, haciendo producción agrícola, era lino y el cultivo grueso era el maíz. El lino entró en un proceso… cuando avanza la soja, la soja sube y el lino cae su proceso, las aceiteras se interesaron por el prensado de soja, no de lino. Era un volumen mayor, y el lino comenzó a no tener más comercialización como [lo] tiene hoy. Hoy haces un cultivo de lino y prácticamente tiene que ir a los depósitos y comenzar a buscar mercado, es muy posible que, en este tiempo, después estamos llegando a mayo o junio puedas vender el lino que sembraste en mayo del año anterior, y los productores hoy, a diferencia de años atrás, van muy al límite con los costos, a veces están vendiendo anticipado. Acá tenemos una cantidad de cosecha ya vendida para lograr seguir su movimiento con ventas a futuro. De acá salen una cantidad de cheques de ventas a futuro que se hacen.
El lunes tenemos una reunión de Consejo [de Administración] y estábamos sacando que nos falta un tonelaje de sorgo que estamos bastante apurados que nos de la situación climática para trillarlo, porque lo tienen que entregar porque ya lo tienen vendido hace un mes y medio, ya está vendido y está cobrado, es una venta a futuro y en Administración nosotros le damos el cheque, pero que nosotros tenemos que cubrirlo con mercadería, tenemos un tiempo digamos, pero el tiempo se nos va acortando, entonces llega un momento en que la cooperativa tiene que buscar recursos de ese cereal de otro lado o lo tiene que pagar, no podemos llegar e incumplir un compromiso de esos. Bueno [es] eso el productor va muy al límite con la producción. Tenemos productores que van vendiendo anticipado la producción, otros las venden, va llegando a la chacra, la van vendiendo, otros venden una mitad, se reservan un poco. El lino llega a eso, cosechan y se tiene que guardar la producción y no lo soporta. Y hay muy poco comercio, hoy el lino se está mirando más hacia la fase alimenticia, Brasil consume mucho lino.
Para la industria cosmética también se utiliza…
También, bueno todo eso es un proceso mucho más largo, entonces para todo necesita una clasificación de granos, una limpieza extraordinaria, una calidad, se hace, pero lleva mucho tiempo y de ahí a la cobranza lleva otro tiempo que el productor no soporta, esa es la razón, digamos. Y en la cooperativa vendemos por cuenta y orden, no compramos cereal, salvo lo que va a ser para fábrica de balanceado, [a] la industria de balanceado la cooperativa sí le compra al productor el cereal que necesita, pero no otro tipo, se comercializa por cuenta y orden del asociado, entonces la mercadería que llega la deposita en la sección a la orden de venta y se vende, en el caso del lino nos dan la orden pero no hay negocios de venta, con volúmenes muy chiquitos, eso fue lo que en toda la provincia el lino nos llevó. Y es un cultivo muy interesante, a nosotros nos interesa mucho lograr un comercio mucho más fluido porque se adapta mucho a la zona, es un cultivo propio de la zona, de Entre Ríos, ¿no?
Lo tratamos todos acá, trabajamos mucho con el INTA [Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria] en una variedad que se adapta mucho al departamento, se hizo la multiplicación. Acá, inclusive en la cooperativa, nosotros tenemos un semillero de multiplicación que trabaja en el Parque [Industrial] y que está haciendo trigo y soja básicamente, pero también hicimos lino, y tuvo un impulso dos o tres años que logramos algunos negocios, y salieron rápido a vender, a hacer el cultivo y, después, ya volvimos para atrás, no conseguíamos la comercialización rápida.
Comercialización de la producción
¿Cómo trabajan con la comercialización? Respecto del tema de la demanda, ¿trabajan con ACA?
Básicamente con ACA. Cuando reactivamos el puerto trabajamos mucho con Cargill,[3] prácticamente el 90% llegamos a trabajar con Cargill.
¿En el ’98, ’99, por ahí?
Sí, sí, hasta 2017 prácticamente todo era Cargill, y algo más afuera que hacíamos. Ahí había una relación más personal, digamos, que nos llevó a esa comercialización. El gerente general de compras de Cargill era muy amigo de uno de nuestros consejeros, fallecido que está ahí en la foto [Julio Sáenz], era muy amigo y después terminamos en una amistad justamente conmigo personal con el gerente Vázquez, y de una confianza mutua, digamos, inclusive una confianza de que si [los] productores necesitaban nos mandaba el adelanto Cargill, y no mandaba a cargar la mercadería, la dejaba acá, la embarcaba después. Bueno toda esa vida llegó hasta que Vázquez se retira de Argentina, porque lo llevan a Paraguay para hacer un desarrollo en Paraguay y Bolivia. Bueno, ahí las relaciones comerciales cambiaron, empezamos a hablar con gente que no conocíamos, así que los trámites tenían que ser muy de rigor, digamos. Y llega ACA ofertándonos mejores precios y buques que Cargill no tenía, que en Argentina no tenía buques de carga, tenía todo en Estados Unidos. Bueno, comenzamos con algunas comercializaciones de maíz muy atractivas, nos llevaban el maíz a precios mejores, inclusive en algunos momentos nos hacían algunas ofertas de comercialización de granos que Cargill no las tenía muy… no les interesaba mucho tampoco, y ahí comenzamos corriéndonos hacia ACA. Bueno, ACA entonces nos dice: ustedes son una cooperativa, necesitamos que estén asociados con nosotros, están comercializando un gran volumen. El gran detonante de nuestra asociación con ACA es, justamente, el tema puerto, ellos tienen el buque que nos abarata los costos, y nuestra misión es defender al asociado acá, nosotros tenemos que defenderle el bolsillo y sus condiciones de producción.
¿Los compradores de la producción de Cargill y de ACA eran los mismos? ¿El mercado asiático o la industria alimenticia de acá? ¿Son los mismos?
Sí, son los mismos. En los dos casos, por ejemplo, Cargill fue más, creo [que] desarrolló más eso, si bien ACA también, pero la producción de soja de Cargill no sé, creo que no embarcó ningún grano o poroto Cargill al exterior, digamos. La táctica de ellos es que nosotros trillemos, almacenemos y ellos iban llevando para abastecer la industria que tienen en Rosario, la descargaban directamente para la industria, lo está haciendo ACA también ahora, no pasan al barco el grano, digamos. En soja no lo hacen, pasaron algunos, creo que dos años lo hicieron, no lo hacen más, lo usan al buque para abastecer la industria aceitera. Sí la harina tiene el mismo destino y también el aceite, por lo menos el 80% del aceite tiene el mismo destino, y la harina es casi todo Asia, la mayor parte China, pero todo Asia tiene la comercialización argentina de harina de soja, y el aceite tiene variedad, tiene mucho más comercio, digamos, pero sí más o menos los mismos comercios, los dos, es variante.
El maíz ya tiene otra aplicación, un poco más diferente, abastecen mucho el consumo interno, inclusive nosotros vendemos de acá para consumo interno, para pollos, desarrollo de la industria avícola, porcina, abastecemos a las empresas de acá que se están desarrollando en la producción porcina, dejamos una parte, compramos nosotros los productores, lo que te dije hoy para balanceado, compramos como parte de sorgo, lo mismo que el maíz, va mucho para consumo interno, y bueno lo demás se embarca. El embarque sí, los mismos destinos, pero son muy distintos países o lugares a los que venden maíz.
Consecuencias de eventos climáticos sobre los productores y estrategias cooperativistas
RG: En algún momento, una crisis como tuvo el 2016, tuvo dos situaciones muy graves La Paz. El 2 de abril de 2016 comenzó a llover y se llovió más de 1.000 mm sin parar hasta que no quedó un sólo grano de soja, hay gente que no trilló un sólo grano de soja ese año, perdieron la cosecha entera, perdieron gran parte de lo que les había quedado de maíz, ya el maíz estaba trillado en una gran parte, pero lo que quedó se perdió, quedaron muy golpeados [los productores y las productoras], no pudieron cubrir las cuentas, así que tuvo que salir la cooperativa, y ahí ACA nos daba una mano, digamos. Nos daba un adelanto para estos productores que quedaron comprometidos. Le cumplimos, pero el 11 de septiembre de ese año vino la pedrada más extraordinaria, que espero no volvamos a ver en la vida los que la soportamos. Una franja que nos agarró, yo tengo dos establecimientos, y me pasó por los dos, las piedras superaban el tamaño de un huevo de gallina, entre 12 y 15 cm de piedra en el suelo, no quedó nada de nada, nada, ni para ganadería, así que eso fue devastador.
En mi casa había 40 hectáreas de trigo, yo lo había tercerizado con un amigo [y] no levantó una espiga, no quedó nada, y así fue en toda la línea de productores que agarró, el trigo para cosechar casi nadie lo había trillado todavía, había muy poquitas hectáreas trilladas, el maíz que ya estaba floreciendo y soja sembrada, no quedó nada. De vuelta hubo que empezar, así que bueno ahí tuvimos algunas reuniones de Consejo bastante discutidas, la cooperativa ya no tenía la cobertura necesaria para seguir adelantando a esos productores y también ahí ACA nos hizo un préstamo en dólares para seguir. Así que ahí se fue afianzando más ese vínculo con ACA. Nosotros lo hablamos con Cargill, nos dicen: bueno claro, capaz si estaba Vázquez, él habla por teléfono a Estados Unidos y se los manda al préstamo, nosotros no (…). La situación cambió, una situación de personas más que de estructura.
Escaso desarrollo de infraestructura y emigración rural
Una pregunta en relación con el Estado y la infraestructura. El tema de los caminos rurales de los campos, ¿no hay una tensión al tratar de avanzar ahí?
Es un tema provincial ese. No logramos en la provincia de Entre Ríos la atención, no la logramos. Ni la infraestructura de puertos. No te sé decir los kilómetros que he invertido en viajar para lograr [reconstruir] las estructuras de puentes que tenemos tirados en el suelo, sobre los ríos que nos limitan, no lo logré. Avanzamos bastante un tiempo, cambiaron las personas, los legisladores, se nos fue todo para atrás. Esa es una materia pendiente, y los caminos son muy deficientes en nuestra zona.
¿Y eso no ha variado también en las producciones? Digo en la ganadería u otras…
Sí, sí. Te lo ejemplifico un poquito. Nosotros tenemos la ruta 12, el Paso Telégrafo que se llama, que es el puente que nos une con Corrientes. Sobre Entre Ríos, paralelo al [río] Guayquiraró va un camino bordeando hasta otro paso que se llama Paso Yunque, ese puente no existe hace años, cayó al suelo. Lo hemos gestionado a ese camino y a otro que sale a lo que se llama Paraje Ombú, que hay un ripio. Mi hermana tiene establecimientos sobre ese camino ahí, tiene 13 o 14 km desde el ripio hasta ese paso Yunque, del lado de Entre Ríos tiene una zona extensa, como 4 kilómetros que son blanquizales, pobrísimos, inundables, vos subís a la barranca de Corrientes y es totalmente agrícola, que en este momento, no sé cuánto habrá de monte, me dijeron que se está haciendo monte todo y salir a la [ruta] Nº 12 tampoco tiene caminos Corrientes, aparte que le queda una distancia que prácticamente vuelven para atrás para tomar la ruta, tampoco tiene caminos. Ahí estaba la producción fuerte de algodón y tabaco que hablábamos al principio, muy fuerte, que fue otra de las consecuencias, porque de esa zonita era muy agrícola, que a nosotros nos súper interesa, de todo cultivo, arroz, maíz, lino, los productores de sandía, mucho pero mucho algodón, tabaco, eso se perdió todo. Lo compraron para zona ganadera, empresas que pusieron desarrollo ganadero, producciones extensivas y no muy organizadas tampoco, porque como no tienen caminos (…), principalmente no tienen caminos ni puentes.
Ese [faltante del] puente trajo un atraso infernal a la zona, es una zona que nosotros la contamos muy fácil, si tuviéramos ese puente tenemos seguro un volumen bastante mayor acá, y otro es el camino que va a Federal por la ruta Nº 5. Bueno eso ya no nos hacemos la ilusión porque varias veces nos prometieron que iban a hacer asfalto que venía la línea del interconectado de corriente eléctrica el anillo norte lo iban a pasar por ahí para abastecer un alto voltaje, para abastecer pozos de riego, todas esas cosas. Nos llegamos al río Feliciano y está el paso del Rinchín, ese puente también cayó al suelo. Hace unos meses ya fuimos, los intendentes de la zona, estuvimos ahí, miramos, me preguntaron, le digo: mirá, acá si mirás para cada lado adonde llega el puente tenés 20.000 hectáreas de campo, 18.000 vos las podés hacer agrícolas, buenos suelos. Dentro de lo malo que son los suelos, esos son de los mejores, pasamos el puente, avanzamos 1,5 km y ya tenemos para desarrollo agrícola o ganadero bastante intensivo, lo que quieras, pero hay para desarrollo de cultivo, una zona muy buena [que] está perdida. Tiene que salir y tiene que hacer 60 km, quedan los camiones empantanados, que no pueden llegar, que no pueden hacer la trilla.
No hay desarrollo en la zona por falta de infraestructura, de puentes y caminos. Y para nosotros es un porcentaje altísimo que nos queda fuera de producción. Esa es una materia pendiente, que no logramos. Lo hemos intentado, eh. Adonde me llaman viajo por eso, pero no (…). Hay una relación directa de infraestructura con crecimiento, no hay crecimiento sin caminos y sin infraestructura.
Objetivos de la CALP, servicios al productor y perspectivas a futuro
¿Cuál es la expectativa que tienen a futuro? Es decir, ¿la cooperativa qué sueña? O, ¿cuál sería el objetivo a diez años?
Nuestro objetivo principal es un poco lo que estuvimos hablando… Es una cooperativa que tiene muchos productores medianos y pequeños. Nuestro objetivo es seguir modernizándola, sin entrar en la locura, digamos. Pero que sea una empresa totalmente inclusiva de la gente, que no llegue el momento en que sea una empresa que, bueno, para tal escala de productores tiene y los otros no. Que sea totalmente inclusiva. Es tratar de seguir desarrollando la mayor diversidad de producción que tenemos, que eso te lleva a la integridad de los productores, qué otros cultivos. El otro día estuve con productores, ¿qué pasa con la chaucha?, la producción de chaucha vamos a investigarla. No es meterse en todo, sino lograr la inclusión y el desarrollo de todas las familias que están en el campo, la mayor que podamos, ese es nuestro anhelo de acá para adelante. Si tenemos que desarrollar algún otro cultivo, ponerle todas las pilas para desarrollar un cultivo [para] que no se nos vayan [las] familias del campo. Un poco es a diez años decir: el productor que llega a la cooperativa tiene que tener todas sus inquietudes satisfechas y toda su necesidad también, de todo lo que es insumo y desarrollo agropecuario tiene que lograrlo en la cooperativa. No puede tener un 10%, un 20% y salir a correr a otro lado.
Tenemos que ser lo suficientemente eficientes para brindarle lo que el productor necesita, sobre todo la mayor cantidad de inquietudes del productor, tendríamos que tener todas las respuestas en la cooperativa, ese es el objetivo nuestro. No tanto el súper crecimiento económico sino el crecimiento un poco más intelectual, si querés, e integración comunitaria de la masa societaria. Y, sobre todo, un objetivo que quisiéramos tener es gente joven dentro de diez años. Y si los podemos tener dentro del Consejo, mucho mejor.
Es nuestro anhelo, si dentro de diez años vamos a tener productores jóvenes en una asamblea, en una reunión, en la mesa de capacitación, y vamos a tener aunque sea los consejeros suplentes jóvenes acá adentro. Les digo en la asamblea: sepan gente que yo no tenía treinta años cuando llegué al Consejo, no era un director, era un chico que llegó a aprender, pero ya estaba dentro del Consejo de la cooperativa. Hoy capaz que no tendría que estar con 64 años, tendría que estar mirándolos a ustedes cómo están trabajando o a disposición para cuando me hagan una pregunta, si quieren. Pero yo ya ni debería estar en la conducción de la cooperativa, deberían estar los más jóvenes. Ese es el anhelo nuestro, a diez años por delante o algunos años por delante. Es un cambio que de alguna forma tenemos que lograrlo. Decir: bueno, yo llego a la cooperativa, si tengo un problema tiene que estar la solución.
Una plaga nos llegó para la cosecha pasada, el pulgón de la caña de azúcar, acá nadie lo conocía y se llevó el 70% del cultivo de sorgo por falta de conocimiento. Cuando vino, llamamos a todos los técnicos: chicos, a esto hay que investigarlo rápido, y salieron uno para un lado, otro para otro, agarraron el teléfono. Sí, porque es el pulgón de la caña de azúcar (…) llegaron tarde. Pero este año, ya no. Este año estuvieron preparados, bueno eso es lo que necesitamos, y a futuro tenemos que estar más capacitados con eso, si apareció un problema, la cooperativa tiene todos los equipos técnicos para todos los asociados, sin excepción. Tienen que tener la respuesta. Pero con gente joven, nosotros los viejitos, a un costadito.
Bibliografía
- Camarda, M. y Serfaty, N. (2024). “El desarrollo de la ganadería y la agricultura en la Entre Ríos de fines del siglo XIX y principios del siglo XX”. Historia Regional, ISP Nº 3, Villa Constitución, Año XXXVII, Nº 53, Septiembre-Diciembre, pp. 1-19.
- Ferreyra, A. M. (2021). La Cooperativa Agropecuaria de La Paz ante la crisis de la convertibilidad y sus estrategias de desarrollo (1994-2003). Revista de Estudios Marítimos y Sociales, Nº 19, julio, pp. 149-174.
- Wilson, C. (2022). Transformaciones productivas e impactos en el territorio de la Cooperativa Agropecuaria de La Paz, Entre Ríos (1995-2009). Revista Idelcoop, Nº 237, pp. 105-129.
Notas al pie
[1] Profesor en Ciencias Sociales de la Facultad de Humanidades, Artes y Ciencias Sociales, Universidad Autónoma de Entre Ríos (FHAyCS-UADER). Especialista y Magister en Historia Económica y de las Políticas Económicas por la Universidad de Buenos Aires (UBA). Becario doctoral del Instituto de Estudios Sociales, Universidad Nacional de Entre Ríos, Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (INES-UNER/CONICET). Correo electrónico: cristianjswilson26@gmail.com
[2] La entrevista se realizó en el marco del Proyecto de Investigación y Desarrollo de la Facultad de Ciencias Económicas (FCECO), Universidad Nacional de Entre Ríos (UNER) Nº 410/19: “La vinculación territorial de las cooperativas agropecuarias en Entre Ríos”.
[3] Cargill es una multinacional agroexportadora con sede en Minnesota -Estados Unidos-. En Argentina opera desde 1947 y ha logrado constituirse en una de las mayores empresas de procesamiento y comercialización de cereales y oleaginosas, además de ofrecer servicios financieros y de gestión de riesgo y agroinsumos a los productores. Según su página web en la actualidad posee “establecimientos industriales, terminales portuarias, acopios y oficinas comerciales en más de 60 localidades en 8 provincias” (www.cargillargentina.com.ar/es/sobre-cargill).
Cómo citar
Wilson, C. J. (2025). La Cooperativa Agropecuaria de La Paz. Una historia ligada al desarrollo económico del norte entrerriano. Entrevista a Ronald Garnier. Revista Idelcoop, (247). ISSN Electrónico 2451-5418. Recuperado de https://testwp.idelcoop.org.ar/revista/articulo/la-cooperativa-agropecuaria-de-la-paz-una-historia-ligada-al-desarrollo-economico-del-norte-entrerriano-entrevista-a-ronald-garnier/
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